CDMX
Fuente: excelsior.com

e acuerdo con el ranking difundido por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal A.C. México tiene 20 de las 50 ciudades más violentas del mundo, entre ellas está Culiacán, epicentro de balaceras en Sinaloa donde desde hace meses civiles, entre ellos niños, han sido víctimas colaterales de los enfrentamientos entre grupos criminales.
Imagen Noticias de la noche con Nacho Lozano, acompañó a Marina y Vanessa en su trayecto a la primaria, son alumnas de la escuela “Sócrates”, la misma donde estudiaron Gael y Alexander, los pequeños que en enero fueron asesinados mientras viajaban en automóvil con su padre, los tres fueron asesinados.
Las niñas son hermanas y han vivido toda su vida en Culiacán, pero a diferencia de sus padres les ha tocado una infancia en la que los juegos al aire libre son aislados, pues en esta ciudad en cualquier momento puede presentarse una balacera.
Acompañadas por su padre, Mike Akury, llegaron a la escuela sin saber que sería un día diferente, aprenderían a resguardarse de un ataque armado, situación que no es ajena a ellas.
“Cerca de mi casa había como una casa atrás y escribieron la M. Le quebraron los vidrios y grabó un carro que estaba ahí grabando todo como estaban baleando y todo”, dijo Michelle Marina.
Fue en punto de las 9 de la mañana que la alarma sonó en toda la escuela, mientras unos grupos estaban en clase, alumnas y alumnos de primero a sexto grado se tiraron al suelo pecho tierra y debajo de sus pupitres; en ese momento profesoras y profesores hicieron sonar música instrumental para tranquilizar a los niños.
“Estábamos sentados y de la nada escuchamos los balazos y pues nos tuvimos que ir para la otra sala porque si seguía para que no nos pasara algo,” comentó Michelle Vanessa.
En medio del fuego cruzado, las y los niños han aprendido a resguardarse, pues en una ciudad tan violenta los simulacros de protección civil están en segundo plano, ahora son protocolos ante balaceras.
Desde hace semanas, la Escuela Primaria “Sócrates” ha implementado protocolos para que las y los alumnos estén preparados en caso de un ataque armado en sus inmediaciones. Niñas y niños desde primero hasta sexto año son capacitados por sus profesores para resguardarse, ellos ya saben, al escuchar el sonido todos al piso.
“Tiene que ver con ir optimizando cómo nos resguardamos ante un posible hecho; sin embargo, la escuela es un espacio seguro. En una ocasión activamos el protocolo real porque los helicópteros sobrevolaban a menos de 30 metros, por decir así, y con las armas de fuera”, dijo el director Víctor Manuel Aispuro.
Y en este ejercicio de prevención, la muerte de Alexander y Gael, alumnos de esta institución asesinados en enero, se hizo presente.
“Es mortal, eso le pasó a un compañero de mi salón, se llama Alexander, iba en un coche y lo balearon. Era muy buen amigo, leal, amoroso”, recordó Ian, amigo del pequeño asesinado.
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